ZOILA FLOR del RIO (HOMENAJE)

 
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ZOILA FLOR del RIO (HOMENAJE)
 
 
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MADRE
Doña Zoila Flor del Río.
No hay otra Zoila Flor decías.
Éste es un pequeño homenaje a mi amiga, mi cómplice, mi compañera, mi MADRE, todo eso en una única bendición de mujer.
GRACIAS por hacerme tu hijo.
Mi mejor herencia es tu amor.
Nuestras conversaciones hasta las amanecidas continúan siempre... para SIEMPRE.
Te amo.
Yván
A MI MADRE QUE PARTIÓ
Gracias mamá, gracias por acompañarme todos estos años de mi vida, gracias por permitir y por querer que yo te acompañe también todos estos años.
Gracias por compartir mis sueños, mis proyectos, mis penas, mis lágrimas.
Tuve la dicha de poder compartir también tus sueños, tus proyectos, tus penas, tus lágrimas.
¡Cuánto hemos conversado mamá cuánto!
Los días se nos hacen cortos siempre para contarnos nuestras anécdotas, nuestras risas, nuestra filosofía de la vida y de la muerte.
Y tú siempre a mi lado.
Disfruté de tu hermosa sonrisa, disfruté de todo.
Me decías: “Yván puedo estar triste, pero igual me gusta cantar. Tengo una confianza en Dios! Él siempre ha estado conmigo, siempre”.
Con palabras no puedo decirte lo que siento mamá. Sólo sé que me quemas aquí en el pecho. Todo esto va más allá de las palabras.
El amor va más allá de las palabras.
Sé ahora, más que nunca que el amor de una madre es el más cercano al amor de Dios.
Gracias por ese amor incondicional y eterno, sin principio ni fin.
Cuando quizá anduve triste por esos golpecillos de la vida, SIEMPRE estaba tu voz diciéndome “qué importa si el mundo no te ama, Dios te ama”.
Y una vez te dije, recuerdo, “una madre no debería morir nunca” y tú me dijiste “una madre nunca muere Yván, nunca muere”.
Y ahora sé que es cierto.
Si algún día vuelvo a nacer quiero que sigas siendo mi madre.
¡¡Ganaste mamá!! Ganaste. A despecho de todo: tú y yo sabemos que al final ganaste.
Mi amiga, mi compañera, mi cómplice, mi mejor herencia ¡ganaste!
¡Que Dios te bendiga!
Yván

HOY HE VUELTO (CANCIÓN)

Cuantas veces siendo niñO te besé
Con mis besos te decía que te amaba
Poco a poco, con el tiempo,
olvidándome me fui .
Por caminos que se alejan me perdí
Por caminos que se alejan me perdí

Hoy he vuelto, madre, a recordar
Cuantas veces vine ante tu altar
Y al rezarte puedo comprender
Que una madre no se cansa de esperar
Que una madre no se cansa de esperar.
Al regreso me encendías una luz
Sonriendo desde lejos me esperabas
En la mesa la comida aún caliente y el mantel
y tu abrazo en mi alegria de volver
Y tu abrazo en mi alegria de volver.
Hoy he vuelto, madre, a recordar
Cuantas cosas dije ante tu altar
Y al rezarte puedo comprender
Que una madre no se cansa de esperar
Que una madre no se cansa de esperar

Aunque el hijo se alejara del hogar
Una madre siempre espera su regreso
Que el regalo más hermoso que a los hijos
da el Señor.
Es su madre y la alegria de su amor.
Es su madre y la alegria de su amor.
Hoy he vuelto, madre, a recordar.
Cuantas cosas dije ante tu altar.
Y al rezarte puedo comprender.
Que una madre no se cansa de esperar.
Que una madre no se cansa de esperar.

Los versos que siempre declamabas
EL DULCE MILAGRO
¿Que es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
Mi amante besóme las manos, y en ellas
¡oh gracia!, brotaron rosas como estrellas.

Y voy por la senda voceando el encanto
y de dicha alterno sonrisa con llanto
y bajo el milagro de mi encantamiento
se aroman de rosas las alas del viento.

Y murmura al verme la gente que pasa:
"¿No veis que está loca? Tornadla a su casa.
¡Dice que en las manos le han nacido rosas
y las va agitando como mariposas!"

¡Ah, pobre la gente que nunca comprende
un milagro de éstos y que sólo entiende
que no nacen rosas más que en los rosales
y que no hay más trigo que el de los trigales!

Que requiere lineas y color y forma,
y que sólo admite realidad por norma.
Que cuando uno dice: "Voy con la dulzura",
de inmediato buscan a la criatura.

Que me digan loca, que en celda me encierren,
que con siete llaves la puerta me cierren,
que junto a la puerta pongan un lebrel,
carcelero rudo, carcelero fiel.

Cantaré lo mismo: "Mis manos florecen,
rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen".
¡Y toda mi celda tendrá la fragancia
de un inmenso ramos de rosas de Erancia!
"Escribo para no morir
o quizá por lo contrario
para olvidar que estoy vivo"
Yván

 
 
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